La semana pasada abordamos el tema del incremento de la deuda externa por Ecuador, que -según informes de agosto pasado- bordea los 55.700 millones de dólares. Analizamos que no es prudente aumentar con la colocación de 2.000 millones más en bonos soberanos y con dos plazos: 2025 (600 millones) y 2030 (1.400 millones).
En todo caso, resulta pertinente saber exactamente qué es la deuda externa, en qué consiste y cómo Ecuador se involucró en ella. Son términos que oímos y leemos en las noticias, pero no siempre es entendido el tema.
Con palabras más sencillas, la deuda externa es la suma de montos solicitados que un país debe cancelar a entidades extranjeras. Una deuda internacional puede ser pública o privada. En el primer caso es cuando la contrae un Estado.
Según sus necesidades cada país pide un préstamo, que habitualmente puede ser al Fondo Monetario Internacional (FMI) o también al Banco Mundial (BM). Existen otras entidades.
La idea de cada nación es producir nuevos bienes y servicios. Hay otras razones para solicitar un préstamo.
El problema es cuando el país no usa el dinero para el fin en que lo pidió. Cuando hay malgasto la deuda se incrementa.
No obstante, existen agencias calificadoras del riesgo financiero para cada país. Dos de las más antiguas con sede en Estados Unidos son J.P. Morgan Chase, que data de 1799, y Standar & Poors, fundada en 1860.
El riesgo financiero de cada país es variable. Depende de circunstancias internas como externas. En el caso de Ecuador ha cambiado mucho durante el año. De acuerdo a registros oficiales, en enero estuvo en los 826 puntos, mientras que bajó en abril a 551. Un mes antes bordeó los 500 puntos. Luego se mantuvo entre 678 y 717 durante los dos últimos meses.
Históricamente Ecuador ha estado inmerso en deudas desde antes de convertirse en República. Durante sus primeros años como tal, Eloy Alfaro afrontó la deuda inglesa en su presidencia.
Pero, ¿qué es el riesgo país? Se trata del grado de posibilidad que un país incumpla con sus obligaciones en moneda extranjera. Su calificación, otorgada por agencias financieras, depende de la inversión foránea a cada nación.
Agencias calificadoras como Standar & Poors o J.P. Morgan Chase miden las probabilidades de que determinado país caiga en mora de sus obligaciones crediticias. Mientras más alto es el indicador, más riesgoso resulta el país y, por lo tanto, los mercados cobran intereses más altos al país que pide financiamiento.
Otro término muy utilizado y que se vincula a la deuda externa es “bono soberano”. ¿Qué es? Se trata de un certificado de deuda, parecido a un pagaré. Es una promesa de cancelación en un documento que establece monto, plazo y secuencia de pago. Son títulos emitidos por cada gobierno y su tasa de interés refleja el riesgo país. En la deuda externa cuando se negocia con bonos hay ventajas y desventajas. Su ganancia o pérdida depende de la solvencia de quien compre los bonos.

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